Más de 500 millones de toneladas de estiércol se acumulan cada año en Estados Unidos. Solo el 6 % se procesa en biogás útil. El reactor Ouro de Circularity Fuels convierte ese gas residual en combustible de aviación sostenible a bajo costo, sin purificación previa.
La aviación necesita alternativas al queroseno fósil para cumplir metas de descarbonización en 2030. México ya opera vuelos con SAF desde 2022, pero la oferta es limitada y costosa. Esta tecnología puede expandir el suministro de inmediato al integrar granjas lecheras con infraestructura de refinación, generando un nuevo ingreso para productores rurales mientras cierra el ciclo de residuos.
Del estiércol al queroseno de aviación
Circularity Fuels ha diseñado un reactor que procesa biogás sin sistemas de limpieza previos. El equipo toma la mezcla de metano y dióxido de carbono proveniente de digestores anaeróbicos en granjas lecheras. Convierte esa materia prima en syngas (gas de síntesis), compuesto por monóxido de carbono e hidrógeno. Alimenta una unidad Fischer-Tropsch que ensambla cadenas de hidrocarburos. Refina el producto hasta obtener queroseno compatible con motores de aviones certificados.
El catalizador metálico del reactor tolera contaminantes como sulfuro de hidrógeno y siloxanos, componentes que obligan a otras tecnologías a instalar sistemas de purificación costosos. Esos equipos representan hasta el 40 % del costo de capital en reformadores de vapor o autotérmicos. Al eliminarlos, Ouro reduce la inversión inicial y simplifica la operación.
La compañía estima que cada granja con mil cabezas de ganado produce entre 5,000 y 7,000 galones de SAF al día, suficiente para abastecer varios vuelos regionales.
Cómo opera el ciclo completo
El proceso comienza cuando el estiércol entra al digestor anaeróbico. Las bacterias descomponen la materia orgánica y liberan biogás. Ese flujo alimenta el reactor Ouro, que calienta la mezcla a temperaturas superiores a 800 °C en presencia del catalizador. La reacción rompe los enlaces de metano y CO₂, recombina los átomos y genera gas de síntesis con una proporción 2:1 de hidrógeno a monóxido de carbono.
El gas de síntesis ingresa a la unidad Fischer-Tropsch, donde cadenas de carbono se ensamblan bajo presión controlada. El producto contiene hidrocarburos de distintas longitudes. Un destilador separa las fracciones ligeras y pesadas. La fracción intermedia se refina hasta obtener queroseno que cumple la norma ASTM D7566, certificación requerida para mezclar SAF con combustible convencional en proporciones de hasta 50 %.
El residuo sólido del digestor, llamado digestato, se seca y se aplica como fertilizante. Este subproducto retiene nitrógeno, fósforo y potasio, nutrientes que reducen la necesidad de fertilizantes sintéticos. Los agricultores ahorran costos de manejo de estiércol y recuperan valor de un flujo que tradicionalmente genera gastos de almacenamiento y emisiones de metano.
Ventajas frente a rutas alternativas de SAF
Los métodos actuales de producción de SAF dependen de aceites vegetales, residuos forestales o cultivos dedicados. Estas materias primas presentan limitaciones de volumen y compiten con la producción de alimentos. El costo de producción oscila entre dos y tres veces el precio del queroseno fósil, según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo.
El reactor Ouro aprovecha residuos ganaderos abundantes. Estados Unidos cuenta con más de 9 millones de vacas lecheras, concentradas en regiones como California, Wisconsin y Nueva York. Si todas las granjas con más de 500 cabezas adoptaran digestores anaeróbicos y reactores Ouro, el volumen teórico de SAF alcanzaría 42 millones de galones diarios, cubriendo aproximadamente el 70 % de la demanda nacional de combustible de aviación.
Este cálculo asume que cada tonelada de estiércol produce entre 20 y 30 m³ de biogás, y que la conversión a SAF mantiene los rendimientos reportados por Circularity Fuels. La cifra no considera pérdidas por mantenimiento, paradas de planta o variabilidad en la composición del estiércol.
El costo por unidad de gas de síntesis generado es cien veces menor que el de los reformadores convencionales, según la compañía. La integración del reactor en la infraestructura agrícola elimina la necesidad de transportar biogás a instalaciones industriales, reduciendo emisiones de transporte y costos logísticos.
Comparación con otras tecnologías de reformado
Los reformadores de vapor operan a temperaturas entre 700 y 1,000 °C y requieren agua purificada. Producen hidrógeno con alta eficiencia, pero exigen biogás limpio para evitar la desactivación del catalizador. Los sistemas de purificación añaden complejidad y elevan el costo de capital hasta un 40 %.
Los reformadores autotérmicos combinan oxidación parcial con reformado de vapor. Operan a temperaturas más altas, entre 900 y 1,100 °C, y toleran mejor los contaminantes. Sin embargo, consumen oxígeno puro, lo que requiere plantas de separación de aire y aumenta el gasto energético.
El reactor Ouro elimina ambos requisitos. Procesa biogás sin purificación previa y no necesita oxígeno adicional. El catalizador resiste sulfuros, siloxanos y compuestos orgánicos volátiles que desactivan otros sistemas. Esta robustez reduce los intervalos de mantenimiento y prolonga la vida útil del equipo.
Potencial económico para productores agrícolas
Los ganaderos enfrentan costos crecientes de manejo de estiércol. Regulaciones ambientales en California, Wisconsin y otros estados exigen reducir las emisiones de metano provenientes de lagunas de almacenamiento. Los digestores anaeróbicos cumplen ese objetivo, pero requieren inversión inicial y operación continua.
El reactor Ouro convierte el digestor en una fuente de ingreso. Los productores venden SAF a distribuidores de combustible o directamente a aerolíneas. Obtienen certificados de carbono por evitar la emisión de metano, activo negociable en mercados voluntarios y regulados. Recuperan digestato para uso agrícola, reduciendo gastos en fertilizantes sintéticos.
Un análisis preliminar de Circularity Fuels estima que una granja con 1,000 cabezas genera ingresos anuales de entre US$1.8 y 2.5 millones (aproximadamente $32 a $44 millones MXN) por venta de SAF, asumiendo un precio de referencia de US$3.50 por galón (alrededor de $62 MXN). Los certificados de carbono aportan entre US$200,000 y 400,000 (cerca de $3.5 a $7.0 millones MXN) adicionales, dependiendo del precio en el mercado californiano de bonos de carbono.
La inversión inicial en un digestor anaeróbico con capacidad para 1,000 vacas oscila entre US$1.5 y 2 millones (aproximadamente $26 a $35 millones MXN). El reactor Ouro añade entre US$500,000 y 800,000 (alrededor de $8.8 a $14 millones MXN). El periodo de recuperación estimado es de cuatro a seis años, según los precios actuales de SAF y los incentivos fiscales federales para biocombustibles avanzados.
Riesgos financieros y barreras de adopción
El modelo depende de precios estables de SAF. Si el queroseno fósil baja de US$2 por galón (cerca de $35 MXN), la rentabilidad del SAF se reduce. Los contratos de suministro a largo plazo con aerolíneas mitigan este riesgo, pero pocas empresas han firmado acuerdos superiores a cinco años.
La operación en granjas remotas plantea desafíos logísticos. El mantenimiento del reactor requiere técnicos capacitados en catálisis y sistemas de alta temperatura. La disponibilidad de repuestos en zonas rurales puede retrasar reparaciones. La capacitación de operadores locales añade costos y tiempo al despliegue.
Las regulaciones sobre trazabilidad del SAF exigen auditorías de ciclo de vida completas. Los productores deben documentar el origen del estiércol, la composición del biogás y las emisiones en cada etapa del proceso. Esta carga administrativa puede desincentivar la participación de granjas pequeñas.
Demostración en California y perspectivas de escalamiento
Circularity Fuels instalará una planta piloto en una granja lechera del Valle Central de California. La puesta en marcha está programada para mediados de 2026. El sitio procesará estiércol de 1,200 vacas y producirá entre 6,000 y 8,000 galones diarios de SAF durante doce meses de operación continua.
La prueba validará la durabilidad del catalizador bajo condiciones de campo. Los datos de rendimiento servirán para ajustar los parámetros de operación y confirmar los costos operativos. Un laboratorio independiente analizará muestras de SAF para verificar el cumplimiento de la norma ASTM D7566.
Si los resultados cumplen las proyecciones, Circularity Fuels planea fabricar reactores en serie a partir de 2027. La compañía estima que puede desplegar entre 50 y 100 unidades al año, enfocándose primero en California, donde el programa Low Carbon Fuel Standard ofrece incentivos por reducir la intensidad de carbono del combustible de aviación.
Oportunidades en México
México genera más de 150 millones de toneladas de estiércol al año, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. La mayor parte proviene de sistemas de producción lechera en Jalisco, Durango, Coahuila y Chihuahua. Solo el 2 % de ese volumen se procesa en digestores anaeróbicos.
La Ley de Biocombustibles asigna a la Secretaría de Energía la promoción de valorización de residuos orgánicos. La Agencia Federal de Aviación Civil y Aeropuertos y Servicios Auxiliares han desarrollado una hoja de ruta nacional de SAF con meta de 5 % de mezcla en 2030.
Aeroméxico reportó el uso de más de 300,000 litros de SAF en 2024. Volaris opera vuelos con SAF desde 2022. Ambas aerolíneas han firmado memorandos de entendimiento con productores internacionales, pero buscan proveedores locales para reducir costos de importación y garantizar suministro estable.
El despliegue en México dependerá de la construcción de infraestructura de manejo de combustible en aeropuertos estratégicos. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y el de Cancún cuentan con tanques de almacenamiento separados para SAF. Otros aeropuertos regionales requieren inversión adicional.
La certificación del SAF de origen animal exige trazabilidad completa. Los productores deben demostrar que el estiércol proviene de sistemas de producción sostenibles y que las emisiones de metano evitadas superan las emisiones del ciclo de vida del combustible. La SENER y la SADER coordinan un programa piloto de certificación con granjas en Jalisco y Durango.
Lecciones aplicables a otras cadenas de residuos
El modelo Ouro ofrece aprendizajes transferibles a sectores que buscan valorizar residuos orgánicos:
Integrar la conversión química en el punto de generación elimina costos logísticos y acelera la recuperación de valor.
Diseñar catalizadores resistentes a contaminantes convierte flujos marginales en activos estratégicos.
Generar múltiples fuentes de ingreso mejora la viabilidad financiera y reduce el riesgo para inversionistas.
Combinar objetivos ambientales con retornos económicos facilita la adopción por parte de productores rurales.
Simplificar los sistemas de preprocesamiento reduce la inversión inicial y los costos operativos.
Establecer contratos de suministro a largo plazo con compradores industriales mitiga la volatilidad de precios.
Documentar trazabilidad desde el origen del residuo hasta el producto final cumple requisitos regulatorios y abre mercados premium.
Capacitar operadores locales asegura el mantenimiento continuo y reduce la dependencia de técnicos externos.
Desafíos regulatorios y técnicos pendientes
La certificación del SAF en México requiere demostrar que las emisiones de ciclo de vida son al menos 50 % inferiores a las del queroseno fósil, según la normativa de la SENER. Los productores deben cuantificar las emisiones de metano evitadas, las emisiones del transporte de combustible y las emisiones del proceso de reformado.
La operación continua del reactor depende de la estabilidad del suministro de biogás. Las variaciones en la dieta del ganado, la temperatura ambiente y la humedad del estiércol afectan la composición del biogás. Los sistemas de control deben ajustar la temperatura del reactor y el flujo de alimentación para mantener la proporción óptima de hidrógeno a monóxido de carbono en el gas de síntesis.
La durabilidad del catalizador bajo condiciones de campo determinará la frecuencia de reemplazo. Circularity Fuels estima una vida útil de 10,000 horas de operación continua, equivalente a 14 meses. La disponibilidad de catalizadores de reemplazo y la logística de envío a granjas remotas pueden afectar los tiempos de inactividad.
Próximos pasos y calendario de comercialización
La prueba piloto de 2026 proporcionará datos de rendimiento validados por terceros. Esa información permitirá atraer financiamiento a gran escala y negociar contratos de suministro con aerolíneas. Circularity Fuels ha mantenido conversaciones con distribuidores de combustible en California y Texas, pero no ha firmado acuerdos vinculantes.
La producción en serie de reactores requiere inversión en manufactura y cadena de suministro. La compañía estima que necesita entre US$50 y 80 millones (aproximadamente $880 millones a $1.4 mil millones MXN) para construir una planta de ensamblaje con capacidad de 100 unidades al año. Fondos de inversión especializados en tecnologías limpias han expresado interés, pero esperan resultados de la planta piloto antes de comprometer capital.
El despliegue en México dependerá de la alineación con la hoja de ruta nacional de SAF y de la disponibilidad de financiamiento para granjas. La SADER coordina un programa de subsidios para infraestructura de biodigestión, pero los recursos asignados cubren menos del 10 % de las granjas elegibles.
Si los resultados del reactor Ouro confirman los costos y la fiabilidad anunciados, la aviación podría reducir su dependencia de combustibles fósiles sin esperar décadas para soluciones como la propulsión eléctrica o el hidrógeno criogénico. ¿Cuántas granjas mexicanas adoptarán esta tecnología para cerrar el círculo entre la producción agrícola y la aviación sostenible?












