El mercado global de semiconductores está a punto de dar un salto masivo. Según declaraciones de Kevin Zhang, director operativo adjunto de TSMC, la inteligencia artificial (IA) está reestructurando la industria con una velocidad que supera todas las expectativas. De hecho, la compañía proyecta que el mercado alcanzará los USD $1.5 billones (aprox. $30 billones de pesos MXN al tipo de cambio actual) para el año 2030, lo que representa prácticamente el doble del volumen previsto para 2025.
La IA desplaza a los smartphones como motor de crecimiento
Durante la última década, los dispositivos móviles fueron el principal impulso de la industria. Sin embargo, el panorama está cambiando drásticamente.
El nuevo modelo de crecimiento se divide de la siguiente manera para 2030:
- IA y computación de alto rendimiento (HPC): 55% del mercado (aprox. USD $825,000 millones).
- Smartphones: 20% del mercado.
- Aplicaciones automotrices e IoT (Internet de las cosas): 10% del mercado.
Zhang calificó a esta tecnología como la más influyente en la historia de la humanidad durante el reciente simposio de TSMC.
El modelo fabless-foundry: la clave de la innovación rápida
Para entender este cambio, es vital comprender el modelo fabless-foundry. Este esquema separa el diseño de los chips de su fabricación física.
Las empresas de diseño (fabless) crean la arquitectura, mientras que las fundiciones (foundries) como TSMC se encargan de la producción masiva. Este sistema permite que la innovación se acelere al subcontratar los procesos de manufactura más costosos y complejos.
Este modelo es el que permite que los aceleradores de IA modernos lleguen al mercado con rapidez. De hecho, gran parte de la demanda actual se concentra en el segmento de fabricación por contrato, que podría alcanzar los USD $500,000 millones.
¿Qué significa esto para el ecosistema tecnológico?
El despliegue de la IA no solo afecta a los fabricantes de chips, sino que está impulsando la infraestructura global.
En México, por ejemplo, este fenómeno ya tiene ecos locales. Empresas como Foxconn están invirtiendo cerca de USD $900 millones (aprox. $18,000 millones MXN) en una megaplanta de ensamblaje de servidores de IA en la zona de El Salto y Tonalá, Jalisco, con el objetivo de producir sistemas NVIDIA GB200 hacia finales de 2025.
La infraestructura de nube también está creciendo para soportar esta carga de trabajo. Proveedores como Google Cloud, AWS y Microsoft Azure han expandido sus regiones en territorio mexicano para reducir la latencia y aumentar la capacidad local de procesamiento de IA.
Si te interesa entender cómo esto afecta a los dispositivos que usamos a diario, puedes revisar nuestra nota sobre la demanda de chips de 2 nm para el iPhone 18.
La transición es clara: el foco ha dejado de estar en el consumidor de dispositivos móviles para centrarse en la potencia de procesamiento que sostiene la inteligencia artificial.








